NO PARAR HASTA CONQUISTAR. CUENCA NUNCA SERÁ LO QUE MERECE MIENTRAS LOS CACIQUES DIRIJAN NUESTRA PROVINCIA



lunes, 4 de febrero de 2013

43º Aniversario del fallecimiento de Manuel Hedilla

 
En homenaje al cántabro Manuel Hedilla Larrey natural de Ambrosero, en su 43º aniversario de su fallecimiento. Fue perseguido por el régimen por oponerse al Decreto de Unificación, defendiendo la verdadera revolución nacional sindicalista.

Hedilla no aceptó la unificación impuesta ni el cargo que se le ofrecía en lo que sería el aparato formal del nuevo régimen. Fue detenido el 25 de abril de 1937 bajo la acusación de haber conspirado contra Franco y condenado a dos penas de muerte.
 
Le conmutaron las penas y, tras cumplir cárcel en Canarias hasta 1943, fue confinado en Mallorca hasta que en 1947 recobró la libertad. Fue el segundo jefe nacional de FE de las JONS. Falleció en Madrid el 4 de febrero de 1970.

Un magrebí asesinó a un español en Mallorca e intentó matar por la espalda a otras nueve personas autóctonas por motivos racistas


UH.- Cuerdo y asesino. Los nueve miembros del tribunal del jurado llegaron a la conclusión más dura posible para el magrebí Mohamed el Badoui: el apuñalador de Sant Antoni (Mallorca) intentó matar a nueve personas a sangre fría y por la espalda y lo hizo de la misma manera con Antonio Bonet. La decisión pone al acusado ante una posible condena de 84 años de prisión, la que han solicitado desde principio del juicio la fiscal, Ruth González y la abogada de la acusación particular, Ascensión Joaniquet.
Ninguno de los miembros del jurado aceptó la principal petición de la defensa: la de considerar que El Badoui actuó el 23 de febrero de 2011 bajo un trastorno mental que hacía que se sintiera atacado por las personas con las que se cruzaba y que anulaba su capacidad de razonar. De hecho, sólo uno de los jurados aceptaba que merecía siquiera un atenuante por enfermedad mental. Frente a las contradictorias explicaciones de los psicólogos y psiquiatras que han declarado en el juicio, los jurados han confiado más en lo manifestado por varios testigos que señalaron que El Badoui estaba consciente en todo momento y que seleccionaba a sus víctimas, de manera que evitaba a ciudadanos de origen magrebí a los que en ningún caso hizo amago de atacar.
Asesinato
En el resto de hechos que se habían discutido en el juicio el jurado también suscribió totalmente las tesis de las acusaciones. Así señalan que en cada uno de los ataques la intención de El Badoui era matar a sus víctimas y que éstos fueron por sorpresa, incluso en el caso de las personas que le siguieron y que le abordaron en la calle Valencia mientras apuñalaba a un hombre. También sobre la muerte de Antonio Bonet, con sólo un voto en contra respaldan que se debió al ataque y no a un error en el tratamiento en Can Misses.
Al asesinato y a las nueve tentativas de asesinato, el acusado suma un delito de daños por destrozar con un mazo el coche de un hombre que se acercó para intentarle frenar y otro de atentado por golpear a los dos agentes de la guardia civil que llegaron para detenerle en primer lugar.
Por último, el tribunal del jurado rechaza la posibilidad de conceder un indulto al acusado.
El Badoui escucho a la portavoz del jurado con el mismo gesto impasible que ha mantenido durante todo el juicio. En la cárcel de Palma el apuñalador de Eivissa está siendo tratado de un esquizofrenia paranoide por la que recibe medicación. El destino del acusado queda ahora pendiente de que el magistrado presidente fije la extensión de la condena en su sentencia. Las dos acusaciones mantienen la petición de 84 años y medio de prisión. La defensa solicitó que se le impongan las penas en el mínimo grado posible y que, en el caso de las tentativas de asesinato se le rebaje la condena en dos grados.

domingo, 3 de febrero de 2013

Las juventudes de ERC homenajean, entre gritos de “Visca Terra Lliure!”, a un terrorista abatido en 1979

Martí Marcó, militante de las JERC, fue abatido por la policía en enero de 1979 cuando trataba de huir. Cada año, militantes de la organización independentista realizan una ofrenda floral en el lugar donde cayó.
Redacción
Martes, 29 de enero de 2013 | 10:09
 
Como cada año, las juventudes de ERC (JERC) han homenajeado a Martí Marcó, miembro de la banda terrorista Terra Lliure abatido por la policía en enero de 1979 cuando trataba de huir. Marcó también había sido militante de las JERC.
El acto, celebrado este sábado y al que han asistido varias decenas de simpatizantes de la organización independentista, ha consistido en una ofrenda floral en el cruce de las calles Bruc y Diputación, en Barcelona, lugar donde cayó Marcó.
El portavoz de las JERC de Barcelona, Jordi Castellana, ha señalado durante su discurso que ahora más que nunca hay que “seguir el camino que trazó Martí, luchando por el territorio, por la justicia social, por la justicia social y por la independencia nacional”, y ha subrayado la declaración secesionista recientemente aprobada por el Parlamento autonómico como el primer paso hacia ‘la plena libertad’, según reza un comunicado de la entidad.
“Visca Terra Lliure!”
En la ceremonia también ha intervenido Frederic Bentanachs, uno de los cofundadores de la organización terrorista y amigo personal de Marcó. Bentanachs ha destacado ‘la trayectoria personal’ del homenajeado.
Después de guardar un minuto de silencio, los asistentes han entonado el himno autonómico de Cataluña, finalizando con los tradicionales “visca la terra lliure!” (“¡viva la tierra libre!”), que han derivado en un “visca Terra Lliure!” (en referencia a la banda terrorista).
En el año 2009, asociaciones de víctimas del terrorismo denunciaron ante la fiscalía la celebración de este tipo de homenajes, que no han dejado de celebrarse desde entonces.

Gibraltar is Spain (Gibraltar es España)

Matias Montero

Traer a la memoria el sacrificio de Matías Montero, que no fue el primero de los caídos de la Falange, pero sí el estudiante caído por antonomasia, es oportuno, y no sólo por la cercanía de la fecha de su muerte, sino por el ejemplo de vida que nos dejó, que la ignorancia pudiera desdibujar, dejando paso a las brumas del mito.Matías Montero y Rodríguez de Trujillo, madrileño, de la quinta de 1913, había nacido en la calle de Carranza, segundo de tres hijos de unos padres prematuramente muertos: el padre, en 1918, la madre, en 1921, sólo cinco días después de que Matías recibiera su primera comunión. Ángela, la mayor de los tres, sobreviviría a la guerra; Fernando, el pequeño, moriría en 1943 de resultas de la enfermedad que contrajo en las ergástulas del Madrid rojo.
Matías y sus hermanos fueron acogidos y criados, no sin esfuerzo, por su abuela materna y por sus dos tías, solteras: Rosario y Rafaela Rodríguez de Trujillo, empleadas de la Telefónica, en el pisito en que vivían, en el 21 de la calle del Marqués de Urquijo. Huérfano, creció Matías taciturno, serio y reservado, cursando con empeño el Bachillerato en el colegio de los Sagrados Corazones, en el 91 de Martín de los Heros, que aún hoy sigue allí, con los afanes juveniles puestos en ser marino de guerra, siguiendo tradición familiar materna.
Frustrada la incipiente vocación naval por su patente miopía, se matriculó en la vieja facultad de Medicina de la calle de Atocha, que ocupaba el edificio que había sido Colegio de Cirugía de San Carlos. Y allí, estudiante aventajado, hombre de su tiempo, se afilió a la Federación Universitaria Escolar, la F.U.E., que se había fundado en 1927 y fue protagonista en las protestas contra la dictadura de Primo de Rivera y lo sería en el advenimiento de la II República. Al cabo, evidenciando que esta asociación distaba mucho de ser el movimiento estudiantil corporativo y profesional que proclamaba, se apartó y pidió la baja en sus registros. Lo hizo pocos días antes de aquél en que, llamado por la lectura del manifiesto de La Conquista del Estado, de Ramiro Ledesma, decidió darle su adhesión: el 9 de febrero de 1931, muy poco antes del triunfo republicano, tres años justos antes de su asesinato.
Enamorado de su carrera, hizo sus estudios con asiduidad, esfuerzo y éxito. Pronto entraría como alumno en la clínica que el profesor Olivares tenía en la propia facultad de San Carlos. Y fue acariciando la ilusión de, una vez licenciado, sentar plaza en el Cuerpo de Sanidad del Ejército de África, para, con los ingresos que de ello obtuviera, poder instalar una clínica especializada en Psiquiatría.
En octubre de 1933 iniciaba el que sería último curso de su carrera. El 29 estuvo en el teatro de la Comedia, oyó a José Antonio e inmediatamente se afilió a la Falange, como lo harían otros muchos de sus camaradas jonsistas. Pronto pasaría a formar parte de la redacción de “F.E.”: aquella ilusionante empresa editorial desde la que se sembraban ilusiones y, además de vocaciones falangistas, se cosechaban desprecios y balas. El joven redactor, siguiendo la huella del mismo José-Antonio, no se contentaría con plasmar en el papel sus inquietudes científicas o literarias; también participaría en su venta callejera, voceándolo donde la misión lo requiriera, asumiendo con ello un riesgo cierto.
Al regreso de una de esas giras de venta de “F.E.”, la noche del 9 de febrero de 1934, cayó Matías Montero bajo las balas de Francisco Tello Tortajada, del P.S.O.E., miembro del grupo “Vindicación”.
Su asesino, natural de Cosuenda, Zaragoza, nacido en 1898, escultor, presidente del Sindicato de Obreros Municipales de Madrid, fue condenado en el proceso que se le siguió. Pronto saldría de la cárcel, para actuar en la guerra civil en la Aviación Roja, en la escuadrilla Malraux y como Comisario Político. Al término de la guerra, huyó en el buque Ipanema y se estableció en Veracruz, México, donde moriría en 1966. En “La rebelión de los estudiantes”, David Jato describe así lo ocurrido: “F.E.” se vendía por grupos, con objeto de protegerlo contra los ataques de los milicianos socialistas y comunistas. Cuando terminó la venta del número 6, en el que se relataban, precisamente, los sucesos de San Carlos -el asalto a la F.U.E. de Medicina, comentado por José Antonio el 2 de febrero, en el que se declaró que Falange podía hacer con sus muertos símbolo de enseñanza o escuela de sacrificio pero no convertirlos en efectos políticos desdeñables-, Matías Montero fue seguido por un pistolero, quien en la calle de Mendizábal le disparó tres tiros por la espalda y , ya caído, otro más a bocajarro”. 
Dejó dicho Ángela Montero que unos minutos antes de su muerte, al despedirse de un amigo y vecino que le acompañaba, Matías, siempre corto de pesetas, le había pedido un cigarrillo. Y que el amigo, al ofrecerle su pitillera, le había respondido en broma estas palabras de las que nunca se consolaría: “-Toma, ¡y a ver si es el último que me pides!”. Al oír las detonaciones del pistolero, una joven que pasaba por la acera se desmayó, por lo que algunos transeúntes supusieron que se trataba de un crimen pasional. Un antiguo compañero suyo de colegio, que vivía en la calle de Mendizábal, oyó los disparos y reconoció la voz de Matías. Salió a escape para avisar a su antiguo profesor en los Sagrados Corazones, sacerdote, quien pudo llegar a la Casa de Socorro, a la que el moribundo había sido trasladado, y administrarle la extremaunción.
Enterado José Antonio, al volver de una cacería, de la muerte de su joven camarada, se juró a sí mismo acabar con los actos frívolos en su vida. Y en el momento de dar sepultura a su cadáver en la sacramental de Santa María, pronunció su Presente:
“Aquí tenemos, ya en tierra, a uno de nuestros mejores camaradas. Nos da la lección magnífica de su silencio. Otros, cómodamente, nos aconsejarán desde sus casas ser más animosos, más combativos, más duros en las represalias. Es muy fácil aconsejar. Pero Matías Montero no aconsejo ni habló: se limitó a salir a la calle a cumplir con su deber, aun sabiendo que probablemente en la calle le aguardaba la muerte. Lo sabía porque se lo tenían anunciado. Poco antes de morir dijo: “Sé que estoy amenazado de muerte, pero no me importa si es para bien de España y de la causa”. No pasó mucho tiempo sin que una bala le diera cabalmente en el corazón, donde se acrisolaba su amor a España y su amor a la Falange.
¡Hermano y camarada Matías Montero y Rodríguez de Trujillo! Gracias por tu ejemplo.
Que Dios te dé su eterno descanso y a nosotros nos niegue el descanso hasta que sepamos ganar para España la cosecha que siembra tu muerte.Por última vez: Matías Montero y Rodríguez de Trujillo: ¡Presente!”Según recogió “Arriba” el 21 de marzo de 1935, un año después, en Salamanca, haciendo memoria del martirio de Matías Montero, dijo José-Antonio que “no es sólo para nosotros una lección sobre el sentido de la muerte, sino sobre el sentido de la vida. ¿Recordáis –vosotros, los de la primera hora– una de las cosas con que se intentaba deprimimos? Se nos decía: “No triunfareis; para llevar adelante un movimiento como el vuestro hace falta contar con gente endurecida en grande; los españoles arriesgaron y dieron la vida.” Y por España y por la Falange dio Matías Montero la suya.
Buena piedra de toque es ésta para conocer la calidad de nuestro intento. Cuando dudemos, cuando desfallezcamos, cuando nos acometa el terror de si andaremos persiguiendo fantasmas, digamos: ¡No!; esto es grande, esto es verdadero, esto es fecundo; si no, no le hubiera ofrendado la vida –que él, como español, estimaba en su tremendo valor de eternidad– Matías Montero”.Por Carmelo García Franco
Traer a la memoria el sacrificio de Matías Montero, que no fue el primero de los caídos de la Falange, pero sí el estudiante caído por antonomasia, es oportuno, y no sólo por la cercanía de la fecha de su muerte, sino por el ejemplo de vida que nos dejó, que la ignorancia pudiera desdibujar, dejando paso a las brumas del mito.
Matías Montero y Rodríguez de Trujillo, madrileño, de la quinta de 1913, había nacido en la calle de Carranza, segundo de tres hijos de unos padres prematuramente muertos: el padre, en 1918, la madre, en 1921, sólo cinco días después de que Matías recibiera su primera comunión. Ángela, la mayor de los tres, sobreviviría a la guerra; Fernando, el pequeño, moriría en 1943 de resultas de la enfermedad que contrajo en las ergástulas del Madrid rojo.
Matías y sus hermanos fueron acogidos y criados, no sin esfuerzo, por su abuela materna y por sus dos tías, solteras: Rosario y Rafaela Rodríguez de Trujillo, empleadas de la Telefónica, en el pisito en que vivían, en el 21 de la calle del Marqués de Urquijo. Huérfano, creció Matías taciturno, serio y reservado, cursando con empeño el Bachillerato en el colegio de los Sagrados Corazones, en el 91 de Martín de los Heros, que aún hoy sigue allí, con los afanes juveniles puestos en ser marino de guerra, siguiendo tradición familiar materna.
Frustrada la incipiente vocación naval por su patente miopía, se matriculó en la vieja facultad de Medicina de la calle de Atocha, que ocupaba el edificio que había sido Colegio de Cirugía de San Carlos. Y allí, estudiante aventajado, hombre de su tiempo, se afilió a la Federación Universitaria Escolar, la F.U.E., que se había fundado en 1927 y fue protagonista en las protestas contra la dictadura de Primo de Rivera y lo sería en el advenimiento de la II República. Al cabo, evidenciando que esta asociación distaba mucho de ser el movimiento estudiantil corporativo y profesional que proclamaba, se apartó y pidió la baja en sus registros. Lo hizo pocos días antes de aquél en que, llamado por la lectura del manifiesto de La Conquista del Estado, de Ramiro Ledesma, decidió darle su adhesión: el 9 de febrero de 1931, muy poco antes del triunfo republicano, tres años justos antes de su asesinato.
Enamorado de su carrera, hizo sus estudios con asiduidad, esfuerzo y éxito. Pronto entraría como alumno en la clínica que el profesor Olivares tenía en la propia facultad de San Carlos. Y fue acariciando la ilusión de, una vez licenciado, sentar plaza en el Cuerpo de Sanidad del Ejército de África, para, con los ingresos que de ello obtuviera, poder instalar una clínica especializada en Psiquiatría.
En octubre de 1933 iniciaba el que sería último curso de su carrera. El 29 estuvo en el teatro de la Comedia, oyó a José Antonio e inmediatamente se afilió a la Falange, como lo harían otros muchos de sus camaradas jonsistas. Pronto pasaría a formar parte de la redacción de “F.E.”: aquella ilusionante empresa editorial desde la que se sembraban ilusiones y, además de vocaciones falangistas, se cosechaban desprecios y balas. El joven redactor, siguiendo la huella del mismo José-Antonio, no se contentaría con plasmar en el papel sus inquietudes científicas o literarias; también participaría en su venta callejera, voceándolo donde la misión lo requiriera, asumiendo con ello un riesgo cierto.
Al regreso de una de esas giras de venta de “F.E.”, la noche del 9 de febrero de 1934, cayó Matías Montero bajo las balas de Francisco Tello Tortajada, del P.S.O.E., miembro del grupo “Vindicación”.
Su asesino, natural de Cosuenda, Zaragoza, nacido en 1898, escultor, presidente del Sindicato de Obreros Municipales de Madrid, fue condenado en el proceso que se le siguió. Pronto saldría de la cárcel, para actuar en la guerra civil en la Aviación Roja, en la escuadrilla Malraux y como Comisario Político. Al término de la guerra, huyó en el buque Ipanema y se estableció en Veracruz, México, donde moriría en 1966.

En “La rebelión de los estudiantes”, David Jato describe así lo ocurrido: “F.E.” se vendía por grupos, con objeto de protegerlo contra los ataques de los milicianos socialistas y comunistas. Cuando terminó la venta del número 6, en el que se relataban, precisamente, los sucesos de San Carlos -el asalto a la F.U.E. de Medicina, comentado por José Antonio el 2 de febrero, en el que se declaró que Falange podía hacer con sus muertos símbolo de enseñanza o escuela de sacrificio pero no convertirlos en efectos políticos desdeñables-, Matías Montero fue seguido por un pistolero, quien en la calle de Mendizábal le disparó tres tiros por la espalda y , ya caído, otro más a bocajarro”.
Dejó dicho Ángela Montero que unos minutos antes de su muerte, al despedirse de un amigo y vecino que le acompañaba, Matías, siempre corto de pesetas, le había pedido un cigarrillo. Y que el amigo, al ofrecerle su pitillera, le había respondido en broma estas palabras de las que nunca se consolaría: “-Toma, ¡y a ver si es el último que me pides!”. Al oír las detonaciones del pistolero, una joven que pasaba por la acera se desmayó, por lo que algunos transeúntes supusieron que se trataba de un crimen pasional. Un antiguo compañero suyo de colegio, que vivía en la calle de Mendizábal, oyó los disparos y reconoció la voz de Matías. Salió a escape para avisar a su antiguo profesor en los Sagrados Corazones, sacerdote, quien pudo llegar a la Casa de Socorro, a la que el moribundo había sido trasladado, y administrarle la extremaunción.
Enterado José Antonio, al volver de una cacería, de la muerte de su joven camarada, se juró a sí mismo acabar con los actos frívolos en su vida. Y en el momento de dar sepultura a su cadáver en la sacramental de Santa María, pronunció su Presente:
“Aquí tenemos, ya en tierra, a uno de nuestros mejores camaradas. Nos da la lección magnífica de su silencio. Otros, cómodamente, nos aconsejarán desde sus casas ser más animosos, más combativos, más duros en las represalias. Es muy fácil aconsejar. Pero Matías Montero no aconsejo ni habló: se limitó a salir a la calle a cumplir con su deber, aun sabiendo que probablemente en la calle le aguardaba la muerte. Lo sabía porque se lo tenían anunciado. Poco antes de morir dijo: “Sé que estoy amenazado de muerte, pero no me importa si es para bien de España y de la causa”. No pasó mucho tiempo sin que una bala le diera cabalmente en el corazón, donde se acrisolaba su amor a España y su amor a la Falange.
¡Hermano y camarada Matías Montero y Rodríguez de Trujillo! Gracias por tu ejemplo.
Que Dios te dé su eterno descanso y a nosotros nos niegue el descanso hasta que sepamos ganar para España la cosecha que siembra tu muerte.
Por última vez: Matías Montero y Rodríguez de Trujillo: ¡Presente!”
Según recogió “Arriba” el 21 de marzo de 1935, un año después, en Salamanca, haciendo memoria del martirio de Matías Montero, dijo José-Antonio que “no es sólo para nosotros una lección sobre el sentido de la muerte, sino sobre el sentido de la vida. ¿Recordáis –vosotros, los de la primera hora– una de las cosas con que se intentaba deprimimos? Se nos decía: “No triunfareis; para llevar adelante un movimiento como el vuestro hace falta contar con gente endurecida en grande; los españoles arriesgaron y dieron la vida.” Y por España y por la Falange dio Matías Montero la suya.
Buena piedra de toque es ésta para conocer la calidad de nuestro intento. Cuando dudemos, cuando desfallezcamos, cuando nos acometa el terror de si andaremos persiguiendo fantasmas, digamos: ¡No!; esto es grande, esto es verdadero, esto es fecundo; si no, no le hubiera ofrendado la vida –que él, como español, estimaba en su tremendo valor de eternidad– Matías Montero”.

Por Carmelo García Franco

sábado, 2 de febrero de 2013

El número dos de un partido ceutí de mayoría islámica, sorprendido en Algeciras con 1,5 kilogramos de hachís


El presidente del Partido Democrático y Social de Ceuta (PDSC), Tarek Mizzian, ha anunciado este jueves el cese inmediato del que hasta ahora ha sido su secretario general, Rafael García, después de que el que fuese candidato al Senado en coalición con Izquierda Unida (IU) haya sido detenido por la Guardia Civil en el puerto de Algeciras con 1,5 kilogramos de hachís en el interior de su organismo.
“A tenor de las informaciones aparecidas en los medios de comunicación por la presunta implicación de nuestro secretario general en un delito contra la Salud Pública y a la espera de tener más información”, ha explicado Mizzian, “he decidido convocar a la Junta Directiva para tratar este desagradable asunto y su cese el próximo jueves a las 20,30 horas”.
Tarek Mizzian ha querido dejar claro que en su partido “prima la transparencia y la lucha por los colectivos más desfavorecidos” y que sus políticas “nada tienen que ver con la vida privada de nuestros miembros”.
El PDSC, partido con una base social mayoritariamente islámica y que fue fundado hace cerca de 20 años por Mustafa Mizzian, tío de su actual presidente y primer concejal musulmán de la Cámara autonómica, carece de representación en el Pleno de Ceuta desde 2007, cuando su fundador, fallecido hace tres años, no logró revalidar el escaño que había venido ocupando de manera ininterrumpida desde 1995.

viernes, 1 de febrero de 2013

Revista de Historia del Fascismo

RHF-XVIII. Sumario

Publicado: Martes, 22 de Enero de 2013 17:15 por Ernesto Milá en LIBRERIA infoKrisis
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Acaba de aparecer el número XVIII de la Revista de Historia del Fascismo (Enero 2013)
Sumario:
DOSSIER
Fascismo Español 
Tánger: único fruto imperial
La ocupación española de la ciudad libre
Ernesto Milà
Pocos días después de la derrota de Francia en junio de 1940, unidades de Regulares españolas ocuparon la Zona Libre de Tánger sin disparar un solo tiro. Aquello pareció ser –y se presentó así– como el punto de arranque de la reconstrucción del imperio español, conquista a la que deberían seguir otras muchas expuestas en el libro Reivindicaciones de España. Sin embargo aquella ocupación duró pocos años y, obviamente, no supuso el pistoletazo de salida de nada y mucho menos de una imposible expansión imperial que borrara la amargura de 1898. Pero, en cualquier caso, el episodio nos sirve para repasar la política magrebí del III Reich y las reservas de Franco ante la misma.

Resistencia
Werwolf: La resistencia alemana a la ocupación aliada (I de III)
Ernesto Milá
En 1944 se creó la primera unidad irregular de la Wehrmach destinada a hostigar mediante la guerra de guerrillas a las tropas de ocupación aliadas en Alemania. Se le llamó Wehrwolf (“lobo de defensa”) o Werwolf (“hombre lobo”) y prolongó su actividad hasta 1949, mucho más allá del cumplimiento del deber. La represión que debieron afrontar los “hombres lobo” fue implacable y se extendió a la población civil. Las hazañas de estas unidades irregulares fueron silenciadas por la prensa férreamente controlada por la censura aliada y no fue sino hasta la reunificación cuando en la propia Alemania empezaron a aparecer obras e incluso películas que tenían al Werwolf como protagonista. Esta es la historia de aquella experiencia bélica de los irreductibles del III Reich

Ariosofía y ocultismo
Wotanismo y teosofismo germánico
El presente texto constituye el Capítulo IV de la obra Les racines occultistes du nazisme, de Goodrick–Clarke (Editorial Pardes, Puiseaux 1987), una obra que sin fantasías y siguiendo el método historiográfico, describe con precisión cuáles fueron las relaciones entre nacionalsocialismo y ocultismo. Estas relaciones existieron, efectivamente, pero se remontan solamente a la “prehistoria” del NSDAP. Ir más allá de esto, como han hecho algunos, constituye una aventura insensata que compete más a la imaginación que al método histórico.

Neofascismo
Memorias de Delle Chiaie
Del nacimiento a la fundación de Avanguardia Nazionale
En números anteriores hemos publicado dos capítulos de las memorias de Stefano della Chiaie publicadas bajo el título L’Aquila e il Condor. En esta número XVIII de la Revista de Historia del Fascismo publicamos los tres primeros capítulos de esta obra que ayudarán entender el neofascismo italiano de los años 50-60: Los primeros años de lucha, el nacimiento de Avanguardia Nazionale y Los Seráfico del Espíritu Santo.

Neofascismo
Jeune Europe: Una organización revolucionaria de vocación supranacional (III parte)
Yannick Sauveur
Presentamos la tercera parte de la tesis doctoral de Yannick Sauveur sobre Jean Thiriart y Jeune Europe. En esta parte se trata la organización y la vocación europea de la organización. El artículo evidencia la originalidad de la experiencia de Thiriart, pero también sus límites, especialmente fuera de Bélgica. Jeune Europa constituyó una innovación profunda en el neofascismo pero jamás cristalizó como una organización de masas, acaso porque se adelantó a su tiempo.

Antisemitismo
Cuando Francia era antisemita (1880–1906) “antisemitismo popular” (II de II)
Ernesto Milá
Publicamos la segunda parte sobre el “antisemitismo popular” en Francia de principios del siglo XX. Si en la primera parte nuestro estudio estaba orientado a establecer las características de la coyuntura socio-política en la que incubó este antisemitismo y a describir quiénes fueron sus principales doctrinarios, en esta vamos a intentar trazar el camino recorrido por las distintas organizaciones antisemitas. Un cuarto de siglo después, este antisemitismo todavía no se había disuelto completamente y fue uno de los elementos sobre los que incubó el fascismo en Francia.
ANEXO
Así pensaba el antisemitismo popular (Un fragmento de La Francia Judía)
A modo de complemento documental del artículo precedente reproducimos un fragmento de la La France Judía, sin duda la obra más representativa del antisemitismo galo. Si hemos elegido estos fragmentos es porque resumen todo el contexto doctrinal que luego será asumido íntegramente por los fascismos. Los juicios del autor (en ocasiones temerarios), y sus opiniones antropológicas (en parte superadas hoy por la investigación), la tendencia a la racionalización con la contrapartida de la hostilidad manifiesta, así como el estilo de la redacción nos dicen cómo fue el antisemitismo francés que apareció en los últimos años del siglo XIX y en los principios del XX.

Características:
Formato libro 150 x 210 mm
Páginas 218
Tapas en cuatricomía con solapas
Pedidos: eminves@gmail.com
Precio venta al público: 18,00 euros + 3,00 euros de gastos de envío (precios para España, resto mundo, consultar)
Forma e-pago: ingreso en cuenta corriente BBVA (al hacer el pedido indicamos el número) o pago a través de pay-pal
Suscripción:
6 números: 100 euros
12 números: 200 euros